Esplendor en la novillería

Si el arte de pintar se arregla o nutre con pintores y la literatura se alimenta o sostiene con escritores; el toreo se retroalimenta con hombres que torean. Un toro y un torero, nada más. Lo que apuntilla la Fiesta no son los bastos antis, es la indiferencia. Y la falta de chavales que generen ilusión. No os olvidéis, hay futuro. Y por consecuencia, ilusión y afición. Rica y variada es la cosecha de novilleros. Han aparecido nombres con derecho a soñar, chavales que tienen condiciones para abrirse paso a poco que les pongan en la senda buena. Los novilleros son novilleros, no matadores de toros. Hemos observado cómo los novilleros lidiaban verdaderas corridas de toros que les quitaban el sitio y se quedaban en el camino por no poder desarrollar el aprendizaje adecuado.

José Garrido, Borja Jiménez y David de Miranda son los líderes, son los tres novilleros que más han toreado, cada uno con su estilo y sus armas y siempre con la base de la entrega y el valor. Han hecho temporadas de aliento el madrileño Martín Escudero, el francés Clemente, el murciano Filberto, y, desde luego, Francisco José Espada. El madrileño de Fuenlabrada brilló en San Isidro y estuvo a un paso de la deseada puerta grande.

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Foto: J. Alvarado

Están para dar el salto de escalafón y aprender con el cuatreño: José Garrido, que ha terminado el año siendo líder y apunta a una alternativa en la primera de primera: Fallas. O así lo quieren sus apoderados. Posada de Maravillas, Lama de Góngora y Gonzalo Caballero, novillero que más ha actuado en Las Ventas. Parecen del todo capaces que son, por cierto, distintos. Todo el mundo habla bien del castellonense Varea y del extremeño Ginés Marín. Bien o mejor. Confirmaron en Zaragoza los rumores que los señalan como toreros elegidos. Varea y Marín, dos maneras de torear distintas marcadas con el sello de la calidad. Y del gusto. Y de la capacidad. Y de la hondura. Y van a tener tirón, gancho y morbito. Apúntenlos para la novillada de Olivenza, hará saltar chispas junto al sobrino nieto del Faraón de Camas, José Ruiz Muñoz. Fernando Rey o Tomás Angulo son un proyecto bueno. Además de Jorge Expósito. Hay que esperar a Fernando Beltrán y no descartarlo. Porque sirve. No va a aburrirse nadie. Posiblemente, todos ellos son probables matadores de un futuro cercano y algunos de ellos las figuras del futuro. Sufrir, sufren todos. Llegar, sólo los elegidos. La verdad de la grandiosa Fiesta. Tan dura como real.

Tomando como referencia una plaza de tercera categoría, el coste de una novillada picada donde se lidian seis utreros (9.000€) para tres novilleros (14.232€) es de 41.843 euros. Esperemos que los festejos menores vuelvan a vivir momentos de auge e interés. ¿Menores? Empezó un día a decirse así. No os olvidéis, hay futuro: los novilleros, la base de la Fiesta junto al toro.

Jaime Roch

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