Un pequeño gigante

Rafaelillo. Sobrado, valiente y buen torero. / Foto: Javier Comos

Está dando mucho que hablar. Faenas memorables a los legendarios miuras donde ha dejado patente su maestría en Madrid por San Isidro y en Valencia por la Feria de Julio. Aunque suene a tópico, el murciano se encuentra –ahí están los hechos- en el momento de mayor esplendor artística y madurez de su carrera. Mejor que nunca. Dulce plenitud. Redonda madurez. Alma de artista. Corazón de guerrero. Portento técnico. Rafael Rubio Luján, Rafaelillo en los carteles, cada tarde se convierte en don Rafael. O señor Rafael. Un pequeño gigante. Su carrera es un encadenamiento de aldabonazos con corridas de las denominadas duras o lo que es lo mismo, con toros que por su trapío, encaste o leyenda suelen evitar anunciarse las figuras.

Rafaelillo se hace grande delante de los miuras…
Es un satisfacción como torero y al mismo tiempo una responsabilidad. Siempre intento sacar lo mejor de mi, sobre todo, ante los retos difíciles. Me siento especial cuando cuajo un toro de Miura porque es sinónimo de que uno se lo ha hecho todo casi perfecto. Cuando eres capaz de olvidarte del cuerpo, de abandonarte toreando, de relajarte, de gustarte, tiene una importancia multiplicada por el tipo de toro que tienes delante. El temple es algo que siempre llevo en la cabeza cuando toreo y cada tarde intento sacarlo de mí.

 

Si la perfección está en la maestría, ¿cómo le suena que le digan maestro?
La perfección no existe en nadie y ahí reside la belleza de la imperfección, la magia. El día que consigamos en el toreo la perfección dejará de tener interés. La palabra maestro la dice el aficionado cuando has realizado hechos importantes a un nivel importante y es verdaderamente un privilegio.

 

¿Qué busca Rafaelillo en el toreo?
Seguir creciendo como torero, disfrutando de esta profesión tan bonita y tan difícil. Además de poder consolidarme con la categoría y el respeto, ganado en el ruedo, de todos los profesionales, aficionados y compañeros. No sé qué conseguiré, pero no soy una persona que me obsesionen ni las estadísticas y ni los números. Prefiero dejarme llevar por la verdad y la pasión. Queda mucho por ver de mí, ahora mismo estoy en un gran momento. Sería partidario de Rafaelillo por la lucha y la sinceridad con la que lleva su carrera. Por todo lo que he tenido que superar y estoy superando, que no está al alcance de cualquiera. No me veo techo, lo más importante está por venir.  Lo que estoy plasmando en el ruedo ahora es gracias a la madurez. Cada torero intenta sacar su verdad toreando, se torea como se es y como se está.

 

¿Se hace más difícil avanzar desde una plano artístico estoqueando las corridas duras o basta con adaptarse?
Es muchísimo más difícil. Son animales que te exigen mucha técnica por las reacciones encastadas y fieras de ese tipo de toro y no te permiten torear abandonado ni relajado. Las corridas duras desgastan. Pocas veces se puede hacer el toreo de la manera que uno siente porque esos toros son difíciles de dominar. Para crear arte y belleza el toro debe estar podido. Primero está el dominio y la técnica y luego la inspiración. En otro tipo de corridas de toros te da la oportunidad de indagar más en tu concepto y con más continuidad.

 

¿Le gusta Miura?
Sí, porque me da miedo. El esfuerzo y el sacrificio que fuerzas y desarrollas con esta legendaria ganadería me han proporcionado conocimientos necesarios para el triunfo y el crecimiento como torero. Es clave en mí carrera. Los triunfos más importantes de mi trayectoria han sido con miuras. Su triunfo es mi triunfo. No soy un torero de estadísticas pero me faltan pocas corridas para llegar a las cincuenta de Miura. La primera que lidie fue en el año 2007 en la Feria de Hogueras de Alicante con los maestros Esplá y Padilla.

 

¿Un torero es más torero matando la de Miura?
Eso lo tiene que opinar y juzgar la afición. Un torero que se enfrenta a los miuras debe de tener más capacidad, más técnica, más profesionalidad, más valor. Además también ha que tener la aptitud de imprimirle belleza a lo que se hace para que trascienda.

 

Rafa-2

La estética del valor de verdad. / Foto: Javier Comos

 

¿A un torero le puede ilusionar matar una de Miura?
Sí me ilusiona pero al mismo tiempo me preocupa. Cada tarde que me enfrento a un miura es una tarde especial por su respeto y comportamiento. También pienso que cuando se triunfa con los miuras el reconocimiento es mayor. Miura es distinta a todas. Si no estás fuerte metal y físicamente más vale no matarla porque las consecuencias pueden ser duras.

 

¿Qué diferencia hay entre la faena de Madrid y la de Valencia?
Son totalmente diferentes, cada faena es un mundo distinto. Son muy importantes las dos, van a marcar un antes y un después en mi carrera. Con Ratón en Valencia me pude abandonar y torear más despacio porque fue un toro noble que cuando le echaba la muleta suave, se venía andando y conseguía olvidarme del cuerpo. La faena a Injuriado en Madrid tuvo más riesgo y emotividad porque el toro no regalaba ninguna embestida, tuvo más fiereza. Me cogió una vez y estuvo a punto de cogerme un par de veces más. Había que cruzar la raya en cada muletazo. Me llenó más Madrid por la relevancia que tiene poner boca abajo la plaza más importante del mundo. Pero en Valencia, artísticamente disfruté más.

 

¿El nivel de esta temporada lo sitúa por encima de otros años?
Creo que sí pero una temporada soñada no existe. El artista siempre está indagando en sus sueños, en mejorar. Es la temporada más importante de mi carrera porque tengo mayor claridad de ideas, me sirven más toros, las faenas tienen mayor fundamento y calado. Se esta viendo un concepto distinto al de los años anteriores. Es un cambio en mi carrera en una etapa distinta. Estoy empezando a conseguir a poner a todo el mundo de acuerdo.

 

¿Confía en que el tiempo le haga justicia?
Debería confiar pero no me lo están poniendo fácil. Estoy feliz porque estoy sintiendo cosas como torero que nunca había sentido y estoy haciendo cosas que nunca había sido capaz de hacer. Cuando se consiguen cosas de verdad y auténticas siempre se ha hecho justicia. En el toreo, detrás de la dureza está la grandeza. No me preocupa entrar en otro tipo de carteles o anunciarme con otro tipo de corridas. Con las corridas de las denominadas duras he podido lograr lo conseguido en el toreo hasta día de hoy. Con esas corridas he crecido, nunca les giraré la cara.

Jaime Roch

 

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