Varea, un descubrimiento

oreja-vareaMe cuenta Jonathan Blázquez -Varea en los carteles- que tiene hambre de gloria, que la ilusión y la ambición están por las nubes y afirma, que no va a dejarse nada en el tintero para lograr su sueño.

Dejó una impresión inmejorable en su etapa de novillero sin caballos, donde fue uno de los alumnos más destacados de la Escuela Taurina de Castellón. Ha sido una de las sorpresas agradables del escalafón. Causó sensación en su debut con los del castoreño en Castellón cortando una oreja de un encierro de Prieto de la Cal, y gustó de nuevo en Nimes, cortando un apéndice, pero dio un gran impacto en la recién finalizada Feria de Julio de Valencia, en una faena que puso a todo el mundo de acuerdo. Una labor que unificó criterios. Toreó desgarrado y con sentimiento. Cautivó su clase, su hondura, su personalidad y su toreo caro sobre la mano izquierda. Al de Almazora se le espera con interés. Mostró condiciones y motivos para circular con más fluidez en las grandes ferias. Gustó lo que hizo y cómo lo hizo. Dicen que Castellón no ha tenido nunca un torero de esa calidad…

Hablan y no paran de lo bien que estuvo Varea en Valencia…
La verdad que sí, ha sido una tarde que ha tenido eco entre los taurinos y eso es una señal muy importante de que estamos caminando por la senda correcta.
No me fui satisfecho de la plaza, me hubiese gustado estar mucho mejor pero las sensaciones fueron buenas y la afición valenciana vio un poco de lo que puedo llegar expresar. 

¿Dónde estuvo la clave de la faena?
La clave estuvo en la mano izquierda. En la primera tanda por el pitón izquierdo, la gente entró de lleno en la faena y a partir de ahí todo fue más fluido. 

 

Al final el novillo rompió…
Sí, el novillo fue extraordinario. Desde aquí quiero dar la enhorabuena a Alejandro Talavante. Cuando de verdad obedeció fue cuando me puse en su terreno, porque al principio el animal llevaba la cara suelta a pesar de querer siempre empujar hacia adelante. 

 

¿Podemos decir que es la mejor versión de Varea hasta el momento?
Me hubiese gustado algo más rotundo. Puedo estar mucho mejor y esperemos, si salen oportunidades, ir mostrándolo al aficionado. Pero sí que fue una labor en la que expresé en cierta manera lo que llevo dentro. Me queda aún mucho por decir, no creo que fuera la mejor versión. También la espada fue la asignatura pendiente de ese día. No sé si me hubieran concedido las dos orejas pero sí que me las hubieran pedido. La gente estuvo muy receptiva y muy cariñosa conmigo toda la tarde. 

 

Eres triunfador de los novilleros del ciclo juliano…
Sí, estoy muy orgulloso de ello y agradecido por ese premio. Esperemos que nos sirva para poder entrar en la Feria de Fallas y dar un aldabonazo en los primeros compases de la temporada. Sería inmejorable. 

¿Cuáles son tus referentes?
De todos los toreros se aprende algún matiz bueno pero en los que más me fijo y, creo que son los que más me pueden aportar, son los maestros José Tomás, Morante, El Juli y Perera.

 

¿Cómo está siendo este año del estreno con picadores?
No está siendo pródigo en cuanto a festejos pero está siendo bonito. En invierno no sabía si iba a debutar y a raíz de ello me salió Nimes y Valencia. Estoy satisfecho pero no lo suficiente. Lo suyo sería torear treinta novilladas y no las hay. 

 

Cada tarde es un golpe de atención: Oreja en Castellón, oreja en Nimes y oreja en Valencia…
No son golpes rotundos, pero he llamado la atención del aficionado. No he puntuado de la manera que debería, pero esas orejas me tienen que servir para darme oportunidades y abrirme camino. Esto está como está, así que a esperar, la paciencia también es una virtud. 

 

En ese camino de abrirse paso, ¿se te va aclarando el futuro?
El futuro es algo que Dios dirá, pero si que me ilusiona bastante. Vives por y para el toro, y si no hay oportunidades uno se desmoraliza.

 

¿Si tuvieras que destacar algo de ti mismo, con qué te quedas?
Para juzgarme a mí mismo no soy el más idóneo porque me veo solo los defectos. Me quedaría con la afición que tengo para avanzar en este camino tan arduo y con la personalidad.

 

Se te ve listo y en condiciones para apostar en plazas de mayor importancia. ¿Cómo divisas el horizonte? ¿Presentación en Madrid o Sevilla?
Por supuesto. Son plazas que sueña todo torero en pisarlas y un triunfo en ellas son los que te lanzan. Pienso que mi toreo puede encajar en ese tipo de ferias pero, falta dar motivos para que nos pongan. Al ser el primer año con picadores ir a Madrid a ver qué pasa sería algo arriesgado porque a Las Ventas hay que ir con todas las consecuencias asumidas. Este año es más de rodaje y el año que viene, si se da la oportunidad, ir a por todas y dar la sorpresa en Madrid o Sevilla.

 

Una cosa que me sorprende es no ver tu nombre en los carteles de Algemesí…
Imagínate a mí si me sorprende. Son cosas ajenas a mí, no sé el motivo de el porqué no contaron conmigo cuando sí que me dieron la palabra de que iba a ir, pero algún día se arrepentirán.

 

¿Qué próximas fechas tienes?
El día 7 de septiembre en Navacerrada (Madrid) lidio una de Adolfo Martín y el día 8 en Calasparra la de Cebada Gago. En el Zapato de Oro de Arnedo no ha cabido la posibilidad de entrar, pero estamos pendientes de si sale alguna sustitución, Dios no quiera. Esperemos que el año que viene se acuerden de mí. 

 

Has matado diferentes encastes y ante ellos se te ha visto capacitado…
Sí, he matado diferentes encaste y he tenido la suerte de que se hayan dejado pero eso es agua pasada. Esto es un examen continuo y en las próximas fechas es donde se me tiene que ver capacitado e ir sumando triunfos para que se siga hablando de mí.

 

Cuando todavía no habías debutado con picadores le sacaste la muleta a un torazo de Núñez del Cuvillo en la plaza mayor de tu pueblo…
Fue una locura, un arrebato. En definitiva, una forma de reivindicarme. La gente pensaba que en muchas plazas no toreaba porque no quería y era por culpa de los empresarios. Además, yo vi el toro en el campo y me enamoré. Lo tenía en mente y salió bien. Me sirvió más que tres orejas en un festejo sin caballos. Tuvo una repercusión mayúscula y a raíz de ahí pude torear varias novilladas. Es un recuerdo muy bonito, aquí en mi pueblo todavía hay gente que se emociona cuando lo rememoramos. 

Tu nombre de pila es Jonathan Blázquez y has querido suprimir tu nombre inglés por el de Juan…
Así es. Sobre todo porque Jonathan no es un nombre muy taurino y Juan está mejor visto. Todos me conocen por Varea y así es como me tengo que anunciar.

 

Pedro Jovani y Juan Varea: Dos castellonenses en el mismo barco…
No es mi apoderado pero desde mis inicios me ha acogido en su casa, se ha portado muy bien conmigo y estoy muy agradecido por ello. No tengo ningún compromiso con nadie. Si viniera una casa grande y no me fuera con ellos sería tonto. Son los que te pueden dar el empujón para despegar. 

 

¿Cuándo te vino la afición?
Desde pequeño sentí el latigazo del toreo en mis entrañas. Mi padre y mi abuelo han sido aficionados y siempre he vivido el toro desde casa. Con catorce años ingresé en la Escuela Taurina dispuesto a abrirme paso y hasta día de hoy. 

 

¿A qué aspira Varea?
Te diría que a figura del toreo pero teniendo los pies en el suelo es un milagro. Me sentiría satisfecho siendo respetado por los taurinos. Sería precioso porque cuando te respetan es porque has hecho algo importante por y para el toro.

Podría ser Varea la próxima figura de Castellón…
Ojalá. Dios te oiga. 

varea-natural

Jaime Roch

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