El grito de la verdad

Alberto López Simón, matador de toros 

Torero joven con el valor como actitud. Dirección por el buen camino vistos los resultados, dos tardes en Madrid con la llave de la Puerta Grande en sus manos. Poseedor de unas condiciones brillantes, confía plenamente en sus posibilidades para llegar lejos. Tiene algo impactante: su valor y su valor de verdad. Tiene un objetivo: seguir afianzando su posición para asentarse en lo más alto. Los triunfos en la capital le dan la gloria, una gloria soñada y acariciada por Alberto López Simón. Un soplo de aire fresco, de toreo verdadero.

El día de su primera puerta grande se quedó en la enfermería sin poder saborearla / Foto: Álvaro Marcos

El día de su primera puerta grande se quedó en la enfermería sin poder saborearla / Foto: Álvaro Marcos

Pregunta. ¿Existe una nueva vida después de triunfar en Las Ventas?

Respuesta. La vida sigue igual, entreno incluso más para seguir mejorando día tras día. Lo único que es diferente es la facilidad, que no es comodidad, para poder entrar en más ferias.

¿Cómo se consigue triunfar de forma consecutiva en Madrid?

El triunfo está basado en la entrega del torero y del toro. Tengo la premisa de que cada vez que me ponga un traje de luces debe de salir toda la entrega y toda la pasión que necesita el toreo, intento buscar la pureza. A partir de entregarse consigues que el toro se entregue a ti para que se forme la conjunción perfecta y el público se emocione. El toreo es emoción.

Habla de la pureza, ¿qué distingue la pureza de lo otro?

La palabra en sí expresa tanto que no sabría definirla exactamente. Con la pureza no engañas al que te va a ver. Aparece cuando te entregas sin límites al toro y le regalas tu cuerpo, tu alma, tus pensamientos.

¿Tiene tanta fuerza Las Ventas como dicen?

Eso lo veremos en el mes de octubre cuando termine la temporada. Lo que realmente es importante, aparte del reconocimiento empresarial,  ha sido el cariño de grandes figuras del toreo.

Esas mismas figuras de las que habla, ¿cree que deberían abrir sus carteles para que pudieran entrar toreros jóvenes como usted?

Su lugar en la tauromaquia se lo han ganado a sangre y toreo. Igual que ellos se lo han ganado y pueden ocupar un sitio de privilegio, soy yo ahora el que se lo debe ganar para poder competir junto a ellos. Tengo que seguir trabajando y entrenando y, seguro, que más tarde o temprano estaré ahí.

En Las Ventas ha dado una dimensión desconocida para algunos, ¿para usted también?

No, porque todo se fragua en el campo antes. El deseo puede tener algo así de bonito guardado pero todo nace desde el esfuerzo y el sacrificio. No me sorprende el triunfo pero tampoco me hubiera sorprendido el que no triunfara.

¿Cómo se vive algo que lleva buscando tanto tiempo?

Todavía no lo he podido saborear ni disfrutar. Estoy viviendo unos días muy ajetreados: llamadas de familia, amigos, prensa; también consulta con los médicos y fisioterapeutas para poner a tono la pierna. No he tenido ningún instante de tranquilidad aún. En nada me voy al campo, de nuevo, para encontrar la tranquilidad. Eso sí, estoy desando volver a pisar el ruedo de Madrid.

¿La lesión muscular de la cornada del 2 de Mayo le está dando problemas?
No se ha recuperado el músculo bien por culpa de acortar los plazos de reposo. Tuve apenas quince días para reponerme de la cornada y poder hacer el paseíllo en Madrid. La pierna no la tenía al cien por cien y ahora que hay tiempo, hay que ponerla fuerte.

 

Hablemos del valor, fundamental en el toreo. ¿Qué es, de dónde viene?

El valor es algo que se le presume al torero. El toreo surge gracias al valor. Para mí, es la capacidad de ir en contra del instinto que te pide el cuerpo.

 ¿Qué le pide a un toro?
No le pido nada, simplemente que me regale embestidas para que pueda realizar mi toreo. No existe ni el toro bueno ni el toro malo, hay unos que embisten o acometen y ahí está el torero para intentar acoplarse.

 

¿Qué le ha decepcionado del mundo del toro?
El mundo del toro tiene muchas cosas negativas, le rodea mucha falsedad y mentira. Pero lo más bonito es cuando el torero intenta imponer su verdad sobre la del toro. En el ruedo no hay ni trampa ni cartón, ahí es donde disfruto.

 

¿Sería partidario del López Simón de ahora?
No lo sé, si me siento en el tendido y me emociona lo que veo, sí. En Madrid sí que me he emocionado por momentos porque hago lo que siento. El fracaso de muchos toreros está en intentar demostrar. Yo no tengo que demostrar nada a nadie, toreo como me sale.
En Madrid demostró su consabida actitud de exposición y agallas con animales de aviesas intenciones / Foto: Ana Escribano

En Madrid demostró su actitud de exposición y agallas con animales de aviesas intenciones para conseguir su segunda puerta grande consecutiva  / Foto: Ana Escribano

Jaime Roch

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