Pamplona, capital del toro

San Fermín. Los ganaderos Eduardo Miura, José Escolar y Victoriano del Río definen el tipo de toro que sale en la capital navarra, una ciudad que no se entiende sin los encierros y, por consecuencia, sin las corridas de toros. Ernest Hemiguay ya contó al mundo la importancia de los sanfermines con su novela “Fiesta”.

El poder del toro en las calles de Pamplona / Foto: Navarra.español

 

A las ocho de la mañana suena el cohete en la cuesta de Santo Domingo. La marea de corredores, vestidos de blanco con el tradicional pañuelo rojo anudado al cuello, inunda las calles de Pamplona para coger el tiempo del toro en una efímera carrera bajo el amparo de San Fermín. Unos segundos que valen un vida y una fiesta popular donde se percibe el poderoso latir de la historia gracias al toro bravo, ese animal que produce una conmoción milagrosa que cambia el paisaje de la ciudad durante siete días del mes de julio desde el siglo XIV.

Eduardo Miura, que este año celebrará cincuenta y dos años lidiando reses de forma ininterrumpida en la plaza de Pamplona, explica a Levante-EMV que “es un orgullo para nuestra casa lidiar tantas temporadas seguidas en esta histórica fiesta”. Para Miura, el toro de Pamplona es “el animal más serio que se lidia en toda la temporada porque allí quieren que el toro tenga menos quilos pero muchas más cara y con los pitones más ofensivos. El astado que sale en plazas como Madrid o Bilbao es mucho más armónico que el animal de Pamplona, que es un punto más destartalado, aunque ahora las empresas buscan que todos los toros que salgan a la plaza sean bonitos. En definitiva, el toro que va a Bilbao tiene más cuajo, más remate que el de Pamplona porque ha comido un mes más”, aclara.

Para el criador sevillano, la importancia del toro que sale en Pamplona reside en el trapío, “ese conjunto de características ofensivas como los pitones y la expresión que aportan seriedad al toro. Contra más quilos tenga, no tiene más trapío el toro. En la actualidad confundimos los quilos con trapío y eso es un error”. Miura explica sobre el público pamplonés que “es diferente porque parece que solo van a los festejos taurinos de fiesta pero se entregan cuando se realiza el toreo de verdad”.

“El toro y su emoción son muy importantes en la economía de Pamplona, no entiendo las declaraciones de su alcalde porque si no existiera este espectáculo la gente no acudiría masivamente a la ciudad” concluye Eduardo Miura refiriéndose a un informe de la Unión de Criadores de Toro de Lidia donde se refleja que la Feria del Toro y los encierros aportan 74 millones a la ciudad durante San Fermín.

José Escolar, que lidiará por cuarta vez consecutiva este año en Pamplona, ha elegido los seis toros más fuertes de su camada. El ganadero de Ávila asegura a este periódico que la capital navarra “es la plaza donde más valor se le da al toro porque quieren un animal serio e íntegro y, además, respetan una variedad de encastes que hoy en día es escasa en otras ferias”, argumenta. Escolar es el representante de la procedencia Albaserrada en Pamplona y explica que “tengo una ganadería encastada y busco que los toros sean bravos en el tercio de varas, en banderillas y en la muleta y creo que ese es el animal que también gusta en Pamplona”. Sobre el encierro, Escolar manifiesta que “no es lo más apropiado porque hay mucho barullo durante la carrera pero lo asumo porque vengo de una familia ganadera y así es como se transportaba al toro antiguamente”.

Victoriano del Río, que no ha fallado a su cita en Pamplona desde su debut en 2010, explica que el ciclo pamplonés “esta formado alrededor del toro porque lo primero que escogen son las ganaderías y, después, contratan a los toreros cuando en el resto de las ferias es al revés porque están hechas a la medida de las figuras”. Los toros que salen en el encierro “se eligen solos en el campo porque son exageradamente grandes y excesivamente serios, es la cabecera absoluta de la camada porque tenemos la responsabilidad de responder a una fiesta mundialmente conocida”, finaliza. El grito, la carrera, el miedo, la plaza, el toro y el torero son la efervescencia de la emoción en la capital navarra. La vida de Pamplona. Siete días que valen un año.

Jaime Roch

(Artículo publicada en el periódico LEVANTE-EMV en la edición de papel de 23.06.2018, Valencia)

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